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Judiciales
16 de Septiembre de 2016
Departamento Cruz del Eje. Cruz del Eje

Dieron a conocer los fundamentos de la excarcelación de la mujer que ahorcó y enterró al marido.

La Cámara Criminal de Cruz del Eje y jurados populares fundamentaron la absolución unánime de Gladys Correa. En 2014 había ahorcado y enterrado a su marido en Santa María de Punilla. La perspectiva de género y la legítima defensa fueron gravitantes en el dictamen absolutorio.

El día después
Ayer jueves la Cámara Criminal y Correccional de Cruz del Eje hizo pública la fundamentación por la cual, acompañados con ocho jurados populares, resolvieron por unanimidad la absolución de Gladys Edith Correa (53), alias “Luli”, acusada de haber dado muerte a su esposo Juan Carlos Medina (61) por ahorcamiento y enterrarlo a los fondos de la vivienda familiar.
El hecho aconteció el 25 de octubre de 2014 en la vivienda en que ambos cohabitaban, ubicada en calle San Roque del barrio Villa Bustos, en la localidad de Santa María de Punilla. El cuerpo fue encontrado por Policía Judicial 51 días después, a los fondos, enterrado y oculto por una vereda de cemento.
Dos años después la Cámara y los jurados populares debatieron el hecho caratulado como “homicidio calificado por el vínculo”. Correa, que dos años atrás al ser detenida había relatado el crimen con lujo de detalles a la Fiscalía de Instrucción, reiteró sus declaraciones.
Fue su defensor, el asesor letrado oficial Juan Martín Illía, en su alegato el que planteó la necesidad que la causa debía ser juzgada con perspectiva de género, cambiando abruptamente el enfoque.
Illía además solicitó la absolución, imponiendo el criterio de legítima defensa, posición que terminaron adoptando jurados técnicos y populares, ordenando su inmediata libertad.
Para la Cámara, como lo consignó, quedo plenamente probada el contexto de violencia de género.
El cuerpo estuvo integrado por Ángel Andreu como presidente, el vocal Eduardo Py como primer voto y Adriana Espeche y ocho jurados populares. La acusación corrió por cuenta de la fiscal de Cámara Haydeé Gersicich, bajo la secretaría de Helena Pellarín y la letrada Natalia Saad actuó como querellante.
Razones esgrimidas
Por una parte, un informe psiquátrico de Correa fue al menos alertador. Determinó que “de cinco años a esta parte la relación con Medina fue de características violentas y conflictivas, vivenciándolo como controlador, autoritario, dominante y violento. Puede generar en algún caso, que tanta presión termine por procesar, pudiendo emerger la impulsividad de manera descontrolada”. 
La existencia del hecho y el autor material quedaron asentados sin discusión alguna, Correa confesó en dos oportunidades con amplios detalles.
Para los camaristas las circunstancias de su comisión “entendemos acreditado que en el emergencia Correa actuó en legítima defensa y en un contexto de violencia de género”.
Aseguraron que la mujer “soportó por varios años continuos maltratos, a través de golpes, ofensas y amenazas. Se estaba defendiendo de una de esas golpizas y ante el peligro con el arma que portaba, lo mata”.
En relación a la perspectiva de género aseguraron que fue dada ante el análisis valorativo de la prueba colectada, como acertadamente su abogado defensor (Juan Martín Illía) reclamara en su alegato.
“Juzgar con perspectiva de género significa el derecho a la igualdad y no discriminación, y es una obligación constitucional para garantizar el derecho a la justicia. En los casos de mujeres víctimas de violencia doméstica que matan a sus parejas, es una herramienta que modifica la concepción tradicional de la legítima defensa”, afirmaron los vocales.
Enfatizaron que en este caso de Gladys Correa, se verifican claramente los requisitos. “Correa fue agredida por un arma, frente a un cinto. Correa no generó la situación”.
Otras razones
“La legítima defensa se sustenta en dos principios: la protección individual y el prevalecimiento del derecho”.
“Los dichos de Gladys Correa se han visto acreditados”.
“Medina no estuvo disminuido, el pool de vísceras no lo acredita. Fue una hipótesis delictiva carente de sustento probatorio”
“Lo quiero y lo extraño”                             ¿Cómo fueron sus primeros días de libertad?
Muy difíciles, al momento estoy en casa de unas primas en Santa María de Punilla, ahora viajaré a Buenos Aires a ver mis padres ancianos. Intentaría vivir en otro pueblo, alejarme de aquí.
¿Recuerda el hecho?

Intenté y soporté todo, pero era diario y continuo. Le ofrecí hiciéramos terapia de pareja, fuéramos al psicólogo, afrontar juntos su problema de violencia. Fue inútil, no aceptaba nada. Yo preveía un estallido, pero estaba sola, debí afrontar todo sola: no me dieron ayuda donde la pedí.
¿Lo quería? 
Lo quería y lo quiero muchísimo, además lo extraño mucho. Es muy dura la vida sola, cuesta arriba.
¿Qué consejo le inspira este drama que vivió?
A las mujeres que denuncien sin temores este tipo de situaciones. Y si nadie las atiende, las ignoran, vayan a las organizaciones que se han formado a Derechos Humanos. Luchen para que no pasen cosas irremediables como esta. Están en juego sus vidas y las de sus hijos en juego.

 ADHIEREN A
 LETRA VIVA

Alberto Blas Marconi
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